Gran Canaria es famosa por sus playas doradas, su clima envidiable y esos paisajes volcánicos que parecen sacados de otro planeta. Sin embargo, más allá de los circuitos turísticos habituales, la isla esconde pequeños tesoros capaces de congelar el tiempo.
Uno de los secretos mejor guardados de la costa sureste son las salinas de Tenefé, un paraje fascinante donde la intervención humana y la fuerza del Atlántico se fusionan en un espectáculo visual inolvidable. Si eres de los viajeros que buscan experiencias auténticas y desconectar de las multitudes, este rincón te va a enamorar. Prepárate para descubrir un lugar lleno de tradición, reflejos mágicos y texturas salinas.
¿Qué son las Salinas de Tenefé y cuál es su historia?
Las salinas de Tenefé representan un valioso ejemplo de la arquitectura etnográfica e industrial del archipiélago canario. Construidas a finales del siglo XVIII, en el año 1793, nacieron con el objetivo principal de abastecer de sal a la flota pesquera que faenaba en el banco canario-sahariano. En aquella época, la sal era el auténtico oro blanco, un elemento indispensable para la conservación de los alimentos antes de la llegada de los sistemas de refrigeración modernos.
Lo que hace verdaderamente especial a las salinas de Tenefé en Gran Canaria es que siguen el modelo tradicional de salina sobre barro con tajo de piedra. Es un entramado perfectamente diseñado donde el agua del mar se canaliza y se distribuye a través de una red de pequeños estanques o cocederos. El viento constante de la zona y la intensa irradiación solar canaria hacen el resto, evaporando el agua lentamente hasta que el mineral cristaliza en la superficie.
Caminar por este entorno es sumergirse en una paleta de colores cambiantes. Dependiendo de la hora del día y de la concentración de microorganismos en el agua, los estanques adoptan tonalidades que van desde el azul cristalino hasta un rosa pastel casi mágico. Además de su belleza fotográfica, el espacio se ha convertido en un ecosistema singular que sirve de refugio y zona de alimentación para numerosas especies de aves migratorias que visitan las islas.
¿Cómo llegar a las Salinas de Tenefé?
Este remanso de paz se ubica en el litoral del municipio de Santa Lucía de Tirajana, concretamente en la zona conocida como Punta de Tenefé. Al encontrarse ligeramente apartada de las grandes autopistas y centros turísticos masivos, regala esa ansiada sensación de descubrimiento que todo amante del turismo slow agradece.
Para llegar a las Salinas de Tenefé de la forma más rápida y cómoda, la mejor opción es el coche:
- Desde Las Palmas de Gran Canaria o desde la zona turística de Maspalomas, toma la autopista principal de la isla, la GC-1.
- Debes tomar la salida en dirección a Vecindario / Doctoral / Pozo Izquierdo.
- Sigue las indicaciones hacia la costa, descendiendo hacia el famoso núcleo de Pozo Izquierdo, reconocido mundialmente por sus condiciones idóneas para el windsurf.
- Una vez allí, una pista de tierra transitable te conducirá directamente bordeando el mar hacia el sur hasta las históricas estructuras.
Te recomendamos consultar este artículo con consejos prácticos para que planees un viaje a Gran Canaria impecable, lo que te facilitará trazar la ruta perfecta combinando esta visita con otros rincones espectaculares del sureste de la isla.
Disfruta de las Salinas de Tenefé alojándote en Hoteles Elba
Descubrir los secretos mejor guardados del archipiélago requiere un campamento base que combine a la perfección la comodidad, una ubicación estratégica y un servicio excepcional. Para vivir esta aventura con total plenitud, la mejor alternativa es alojarte en el Elba Vecindario Aeropuerto Business & Convention Hotel.
Este establecimiento de cuatro estrellas se encuentra a muy pocos minutos de Vecindario y de la costa de Santa Lucía, situándote en una posición privilegiada para explorar las salinas de Tenefé sin necesidad de realizar largos desplazamientos.
Tras una jornada explorando la costa y capturando con tu cámara los impresionantes reflejos rosados del atardecer sobre el agua, no hay nada como regresar al hotel para relajarse en su fantástica piscina infinity o saborear la excelente gastronomía local e internacional en su restaurante.
Gran Canaria es una isla de contrastes infinitos y paisajes que dejan sin aliento, llena de secretos, lugares y curiosidades desconocidas. Visitar las salinas de Tenefé es mucho más que hacer una excursión de sol y playa; es conectar con las raíces etnográficas de la isla, comprender el esfuerzo de los antiguos salineros y admirar un paisaje esculpido por el viento y el océano de forma sostenible.

